*Para Trasfondo Informativo*
Guerrero, un estado marcado por su historia, cultura y una compleja realidad social, ha sido escenario de intensos choques políticos a lo largo de los años. La política en esta entidad no es solo cuestión de promesas, sino de una conexión profunda con las comunidades. Los guerrerenses buscan líderes que comprendan sus necesidades, que compartan su lucha y que estén dispuestos a resolver sus problemas más allá de las propuestas abstractas. En este contexto, aquellos políticos sin un arraigo verdadero en el estado enfrentan una de las mayores dificultades: lograr el respaldo de una población que tiene muy claro a quién apoya y por qué.
Este fenómeno se ha evidenciado en varias contiendas recientes, donde figuras con un perfil nacional, o incluso internacional, no han logrado despegar en las encuestas ni han conseguido el apoyo popular necesario para encabezar proyectos de elección popular. Casos como los de Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y Claudia Ruiz Massieu destacan por ser ejemplos claros de cómo el origen o el respaldo de estructuras poderosas no son suficientes para ganar el corazón de los guerrerenses.
### **Pablo Amílcar Sandoval: el peso de la lealtad sin conexión**
Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros fue uno de los políticos más cercanos al presidente Andrés Manuel López Obrador en Guerrero. Como superdelegado en el estado, adquirió visibilidad y se perfilaba como el candidato ideal para la gubernatura en 2021. Sin embargo, a pesar de su cercanía con el poder federal, no logró conectar con las bases locales.
A pesar de tener el respaldo del gobierno federal y una posición privilegiada dentro de Morena, las encuestas revelaron que su candidatura no despertaba la confianza ni el apoyo popular en Guerrero. Las razones son claras: la falta de un vínculo genuino con las comunidades del estado y su imagen, más asociada a un "delegado del centro" que a un líder local, lo excluyeron de las preferencias electorales. El resultado fue que, a pesar de su perfil, Sandoval fue descartado como candidato por Morena en las elecciones de 2021.
### **Claudia Ruiz Massieu: el lastre del apellido sin confianza local**
Por otro lado, el caso de Claudia Ruiz Massieu es otro ejemplo de cómo el peso de un apellido ilustre, como el de su padre, el exgobernador José Francisco Ruiz Massieu, y el de su tío, el expresidente Carlos Salinas de Gortari, no fue suficiente para ganarse el respaldo de los guerrerenses. A pesar de haber tenido una exitosa carrera a nivel nacional como secretaria de Relaciones Exteriores en el gobierno de Enrique Peña Nieto, nunca logró consolidarse como una opción viable para la gubernatura de Guerrero.
Ruiz Massieu intentó, sin éxito, posicionarse como la candidata de su partido, el PRI, pero su falta de una relación auténtica con el estado y sus problemas locales fue su principal obstáculo. En un estado donde la gente se identifica profundamente con sus líderes, la candidatura de una figura nacionalista, más distante de la realidad de Guerrero, no logró el impacto esperado.
### **Félix Salgado Macedonio: el triunfo del arraigo local frente a las imposiciones externas**
Mientras los intentos de políticos externos se desmoronaban, Félix Salgado Macedonio, una figura local con una vasta trayectoria política en Guerrero, logró lo que parecía imposible. A pesar de la oposición interna en Morena por parte de figuras clave como Citlali Hernández, Jhon Hackerman, Indira Sandoval y Marcelo Ebrard, Salgado Macedonio logró obtener la candidatura a la gubernatura de Guerrero en 2021, una victoria que evidenció la fuerza del arraigo local frente a las imposiciones externas.
Aunque el INE le retiró la candidatura por un cuestionamiento legal relacionado con su proceso de registro, su influencia local no desapareció. A través de su hija, Evelyn Salgado, quien fue designada como su sucesora, Félix Salgado Macedonio demostró que, en Guerrero, la cercanía con la gente y el vínculo con el territorio son más poderosos que los intereses ajenos.
Este fenómeno se vio claramente reflejado en el apoyo masivo que recibió Salgado Macedonio a pesar de las controversias que rodeaban su candidatura. Los guerrerenses vieron en él a alguien que comprendía sus problemas y que, más allá de las disputas políticas, estaba dispuesto a luchar por ellos.
### **El poder del arraigo: una lección para la política en Guerrero**
Lo que estos casos demuestran es algo que, a menudo, los partidos políticos olvidan: en Guerrero, la política no se juega solo en los pasillos de las cúpulas de poder en la Ciudad de México, sino en las comunidades, en los pueblos, en las regiones olvidadas del estado. Los guerrerenses no se sienten representados por aquellos políticos que no comparten sus realidades, sus dolores, sus sueños.
A pesar de que figuras como Pablo Amílcar Sandoval o Claudia Ruiz Massieu cuentan con un perfil atractivo para la política nacional, su falta de conexión genuina con las problemáticas del estado se convirtió en su mayor desventaja. Mientras tanto, la figura de Félix Salgado Macedonio, a pesar de las críticas y los obstáculos, logró conectar con una base popular que lo veía como uno de los suyos, como alguien que podía ofrecer soluciones reales a sus problemas.
En este sentido, Guerrero sigue siendo un claro ejemplo de que, para triunfar en la política, el arraigo local es indispensable. No basta con tener un apellido conocido, una carrera política exitosa a nivel nacional o el respaldo de poderosas estructuras. La verdadera fuerza en Guerrero se encuentra en la capacidad de los políticos para entender, conectar y resolver los problemas específicos de sus comunidades.
Los políticos que busquen ganar en Guerrero deben entender que, aunque la política nacional tiene su peso, las raíces locales y la cercanía con la gente seguirán siendo el factor más importante para conseguir el apoyo electoral. La lección es clara: en Guerrero, el poder local nunca se debe subestimar.
Por otra parte, los personajes políticos locales que no han logrado crear un importante capital político como para competir por sí solos, deben entender que el camino de ir a buscar al Centro a un personaje con influencias en la cúpula, para que los imponga en candidaturas, no hace más que exhibirlos en su pobreza. En lugar de eso, deberían de echar un vistazo a su alrededor y reconocer a quien está arriba en las encuestas y buscar acuerdos locales.
Finalmente, por más fuerte que sea un personaje local siempre requerirá de alianzas para asegurar el triunfo, pues el 2027 será un año de elecciones intermedias y los partidos requerirán de candidatos fuertes, capaces de sumar, también, a las candidaturas para renovar las diputaciones federales, punto central para consolidar el segundo piso del actual régimen lopezobradorista.
En ese sentido, hay que ver bien las encuestas. Si el líder empieza a declinar y el segundo lugar sube y lo rebasa, no habrá poder humano que le frene...y alguien venido de fuera, menos. Hay que recordar también lo que le pasó a Ricardo Mejía Berdeja, quien tenía el mismo cargo que tiene ahora Estela Damián Peralta, con el adicional de que estaba al lado de AMLO en cada mañanera y se fue con la finta a Tamaulipas, donde un líder local lo derrotó.
Hay que ver alrededor, evitar que los árboles nos impidan ver el bosque, y no perder de vista a Itaca, antes de tomar decisiones.
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Editado por JULIO ZENÓN FLORES SALGADO.- Comunicólogo, especializado en periodismo político
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